Plantilla de itinerario de viaje de negocios
Un pasajero de negocios lee su itinerario dos veces: una en el viaje, y otra tres semanas después, mientras rinde los gastos e intenta recordar si el traslado del aeropuerto fue con la tarjeta de la empresa.
Escríbelo pensando en las dos lecturas.
La mitad del viaje
- Vuelos con la aerolínea operadora indicada por su nombre, porque un código compartido manda a la gente al mostrador equivocado, y un pasajero de negocios suele andar justo de tiempo.
- Los márgenes de conexión, indicados de forma explícita. No "llega 14:20, sale 15:05" — di 45 minutos, ajustado para una conexión internacional en este aeropuerto. El pasajero no puede juzgar eso; tú sí.
- Hotel con el horario de check-in comparado con el horario de llegada. Un aterrizaje a las 23:00 y una reserva garantizada solo hasta las 18:00 es una mala noche esperando a pasar.
- Reuniones, con la dirección en el idioma local y el tiempo de traslado desde el hotel a esa hora, no al mediodía.
- Wifi, tipo de enchufe y si el destino necesita un plan de roaming de datos.
La mitad de los gastos
Acá es donde la mayoría de los itinerarios dejan de ser útiles, y no deberían:
- Qué está pago de antemano, detallado ítem por ítem. Vuelos, hotel, traslados, y por quién.
- Qué paga el pasajero y después reclama — y el límite diario, por escrito.
- Si se necesitan recibos para todo o solo por encima de un monto.
- Los localizadores de reserva, porque un pedido de reembolso los necesita y nunca están a mano.
Qué cambia específicamente en un viaje de negocios
Dos cosas, y las dos tienen que ver con el tiempo, no con el dinero.
Una demora es una reunión perdida, no una tarde perdida. El valor de enterarse temprano es mucho mayor que en unas vacaciones, y la ventana para hacer algo al respecto es mucho más corta.
El pasajero está trabajando, no planificando. No va a entrar a revisar un portal. La información tiene que llegar adonde ya está — que para la mayoría de la gente es la app de mensajería del teléfono, no una bandeja de entrada con trescientos mensajes sin leer.
Ese es el caso para el que está pensado Viaquo: el itinerario responde preguntas por chat, y un cambio de horario le llega al pasajero como un mensaje, en vez de como una notificación que va a ver recién al aterrizar.
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